El hombre que- y la mujer que-

El hombre que-siempre-llevaba-la-contraria y la mujer que-lo-hacía-todo-al-revés se cruzaron en una entrada-salida y salida-entrada. Se miraron, se sonrieron, y ambos supieron en ese instante que en el otro radicaba su propia felicidad. Pero como era lo propio del hombre que-llevaba-la-contraria y de la mujer que-lo-hacía-todo-al-revés, después de ser conscientes que nada sería mejor para ellos que seguir su vida juntos, se dieron la espalda y cada uno siguió su camino. Y nunca más volvieron a verse (y nunca dejaron de pensarse).