Fachadas y vistas

Respecto a lo de la obsesión por su aspecto, él aseguraba que lo suyo no era vanidad. Le gustaba aparecer ante los demás como una persona guapa, pero, atiende, decía que no por egocentrismo, sino por todo lo contrario: era un acto de altruismo lo de, desinteresadamente, hacer por ser agradable a la vista de otros.

Entonces, me puse a darle vueltas a aquel dilema en el que planteabas si era preferible habitar una casa con una fachada horrorosa, pero desde la cual pudieras observar un hermoso panorama, o, al contrario, poder presumir de fachada lujosa, aunque las vistas fueran deprimentes.

Vigués en el popolo di Pekino. Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo. Estos son mis relatos. Son como son. A nadie los pedí prestados.