Paralelos

Jamás coincidieron en la escalera, al bajar la basura. Ella la dejaba en el contenedor por la mañana, cuando se marchaba al trabajo; él, por la noche, cuando salía a pasear con el perro.

Tampoco coincidieron nunca al hacer la compra. Ella la hacía por internet, porque le resultaba pesado subir con las bolsas por la escalera, a pesar de que vivía en un segundo. A él le encantaba ver la fruta y olerla, antes de subir la compra hasta el cuarto.

Jamás coincidieron y jamás descubrieron que, a pesar de las diferencias, estaban hechos el uno para la otra.

Flequillíber. Todo lo que escribo es en mi opinión. Pluviófila. Regaliz rojo, caras B y segundas voces.