Recuerdos

Cuando era pequeña si moría alguien (la gente de mi familia siempre se estaba muriendo) mis padres me dejaban en casa de mi tía abuela Margarita que había vivido en Inglaterra de joven. Entonces no era Margarita sino Peggy o Daisy según se dirigiera a ella Colin o Connor, sus dos novios gemelos que intentaron montar una sombrerería en el pueblo en el 45. Siempre dejaba uno en casa para que no les pararan los grises por escándalo. Hasta aquella excursión en canoa.

Hubo un alboroto tan grande que las aguas del embalse se abrieron y sólo ella sabía nadar.