Mapas

Si en la espesa selva de los kalulis, donde la vista no penetra, el mapa del espacio se traza con sonidos —como recoge Weinberger—, en la dura jungla urbana del cemento hay una anciana que traza mapas con migas de pan y pipas, con arroz y alpiste, que los pájaros engullen y luego excretan o regurgitan, cartografiando a su vez otros espacios, bien desde el aire o desde el suelo, que volverán a desdibujar los gusanos y los insectos, cuyos mapas descompondrán más tarde las bacterias, de ahí lo fortuito y perecedero de las fronteras cuando no son de piedra.