Inter canem et lupum

Era el final un libro antes de abrirlo, la palabra en la punta de la lengua, como miel en los labios que aún no alimenta; la lengua del oso casi lamiendo la colmena, en un árbol con yemas a punto de abrirse; estaba el sol a punto de salir, o la noche a punto de caer, y estaba el pájaro a punto de volar o se acababa de posar; era la boca del túnel y el final, era salir y entrar, estar a punto de hablar, cuando se sabe que se callará, pero que no es lo mismo que callar.