Solas

La madre de Mirsanda i Alexandra es morena. Ayer fue rubia de hechuras gigantescas, para llevarlas en volandas a la cama que comparten en la planta baja, junto a los animales, que dan calor y emiten un murmullo constante que ayuda a dormir. Anteayer se pelearon y solo hubo restos de papel trizado. Hoy es morena. Y mientras aprietan los lápices contra el cuaderno se dibujan con nitidez la rebeca, los calcetines gruesos y la colada impecable, porque están inspiradas y han añadido esta cualidad. Cada tarde, Mirsanda y Alexandra escriben e imaginan que no están solas en el pueblo.