Consejos para escritores

Equivocarse no es una tragedia, puede pasarle a cualquiera. Irrumpir en una historia por la puerta del protagonista en lugar de la del autor es un error habitual, ambas están demasiado cerca y son tan parecidas que parecen estar preparadas para la confusión. El peligro, no lo olvides, es que, si eso pasa, estarás entrando sin protección en un edificio que ya no te pertenece y lo que es peor, amenaza derribo. Un cuento sin autor es un esqueleto sin entrañas, una espina de pez, una estructura que perdió el sustento. Pon mucha atención cada vez que cruces esa puerta.