Adiós, mundo

Nada más salir al mundo, él se vuelve a derecha e izquierda.

—¡Espere! —ruega al verla.

—¿Sí?

—¿Se va?

—Se acabó mi tiempo —dice con pena.

—Yo… Salgo ahora… —Él duda si preguntar—. ¿Qué tal es?

—¿El mundo?

Es ella la que duda ahora. ¿Qué hace? ¿Le cuenta el temor, el temblor, la realidad, el deseo, las simas, las cimas, la angustia, la fiesta… la verdad?

No.

—Lo peor es la mudanza —dice y sonríe con tristeza—. Luego ya…

—Es una pena que…

Ella ya no lo oye. Un perro de tres cabezas la arrastra discretamente del pie al inframundo.