Mi hermano Piro

– ¿Fue eso lo que te dijo? ¿Estas segura, Anna? 

– Lo juro. Dijo que allá era el mejor lugar para hacerlo, a orillas de la ladera.  También se llevó el cuchillo y el cesto de los panes.

– Pues creo que estamos en problemas. ¡Como si no lo conociera ! Por lo que veo también se llevó las cerillas, para hacer sus tonterías. 

– ¿Sandwich asados? ¡Vaya ocurrencia de mi hermano! Claramente le dije que no jugara con lumbre, pero no hace caso. ¡Ahora que se friegue! No voy a desperdiciar la limonada de mi vaso para apagar ese fuego. Yo no le ayudo.

J. Felipe Rodríguez

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