La primera

Cien palabras. Pero solo las primeras pasarán a ser míticas en tu historia personal. Tres o cuatro de ellas se disputarán el honor de haber sido la primera absoluta. Tu madre dirá, por supuesto, que fue “mamá”. Tu padre creerá haber oído “papá”, aunque no insistirá mucho. La abuela reclamará “yaya”, pero no tiene testigos. El abuelo dirá que fue tu nombre balbuceado, porque es lo que más te repiten y siempre sonríes al oírlo. Ojalá que no sea “no”. Da lo mismo. Las otras noventa y nueve también serán celebradas. Tus cien primeras palabras. Y de aquí al infinito.

Pasaba por aquí.