El cuento de la bicicleta

¿Ven la bicicleta de la imagen? Soy yo. Me acaba de comprar ese caballero. Le está explicando a su novia que a partir de hoy podrá repartir veinte paquetes en vez de diez por día, y por tanto ganará treinta crilones, el doble que hasta ahora. En muy poco tiempo habrá ganado suficientes crilones como para comprarse una moto; con eso repartirá aún más bultos y así, antes de un año, ahorrará para la entrada del piso.

Mi anterior propietaria también había puesto en mí grandes esperanzas. Es esa señora del abrigo que huye, aliviada y a pie, camino arriba.

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