Abracadabra

Esto les pasaba por hacerle caso a la gente.
–Es la tradición, hijo.
–Se ha hecho siempre, no entiendo por qué no queréis.
–Claro, como ahora tiene estudios, se ha vuelto demasiado fino para nuestras costumbres.
–Seguro que es por la novia, como es extranjera…
Acabó cediendo, sobre todo por la cara de desilusión de su madre ante su negativa.
Sucedió lo que había temido, que su novia pronunció mal las palabras del conjuro.

Y allí estaban, huyendo del pueblo con los padres convertidos en gorrinos.
–Te lo dije, mamá, le cuesta mucho pronunciar la erre. Venga, corre, que vienen.

Pasaba por aquí.