Solo nos desorientamos

– No.
– ¿Por qué ya no?
– Porque ya no sabemos encontrarnos; por eso.
– Pero lo intentamos. No hemos parado de buscarnos.
– Sí, pero cuanto más lo intentamos, más nos perdemos. No solo nos perdemos el uno del otro, sino cada uno de sí mismo.
– No nos perdemos; nos desorientamos, que es diferente. Solo se pierden los que dejan de buscarse.
– Yo ya no sé ni dónde estamos ni por dónde vamos.
– Yo se por qué vamos. Y es suficiente para no perderme.
– Nos perdemos porque no nos encontramos. Admítelo.
– No nos perdemos, no. Solo nos desorientamos. Nos perderemos cuando dejemos de buscarnos.