El otro, el mismo

Solo hay una manera de entrar en este lugar: que alguien te invite a venir, o que te pierdas buscando otro sitio y acabes en la puerta de nuestro espacio secreto. En cualquiera de los dos casos, entrar no es el inicio, es el final: olvidarás todo al cruzar el umbral y te convertirás en una sombra -recuerda que la etimología de umbral es «lugar donde empiezan las sombras»-, y cuando salgas empezará el principio pero serás otra, u otro, o no serás porque imagina si es difícil ser uno todo el tiempo cuánto nos cuesta hacer que seas otro.