Terraza matutina

No todos lidiamos de igual forma con el monstruo. Conmigo depende de la hora del día, el clima, mis sentimientos. El café matutino o la lectura en tardes lluviosas lo amurallan. También esos recuerdos de amores pasados, olores a comidas caseras o canciones que evocan mujeres hermosas ayudan.

Ximena prefiere una baraja, la mesa de madera,  el cuaderno de notas y la silla vacía esperando ese no se qué.  Mientras mi café y yo, observándola.

¿Y si bajo a acompañarla? ¿Si le digo que también estoy solo? ¿Si ocupo la silla vacía y lleno mi soledad y la de ella?

J. Felipe Rodríguez