Sala de peligro

Nuestro primer día en aquel lugar. Elegimos ese paraje para que nos recordase a nuestro hogar.
Teníamos que estar juntas las tres; si no, no ocurriría nada. Por separado, tres dulces hermanitas inocentes, pero juntas, algo a tener en cuenta.
Era el turno de Clara: después de un ligero chisporroteo surgido de sus ojos, la casa se convirtió en pasto de las llamas. Así de fácil.
Antes Abril había convocado un aguacero torrencial. Después, Teresa provocó un movimiento de tierra.
-Tormenta, Estrella de fuego, Gaia. Lo habéis hecho fenomenal en vuestra primera sesión en la Sala de Peligro -dijo Xavier.

Jorge Ordóñez