Origen

—¡Como un señor! —pensé, recorriendo la Quinta Avenida, recién aseado, con mis plumas suaves y las patas bien abrillantadas… ¡El sueño americano hecho pato!
Mi cuidadora se acercó a una tienda; al entrar, la puerta se abrió de sopetón y casi nos dio en los picos.
—Buenos días, Margaret —dijo el hombre que salía.
—Buenos días, Walt. ¡Qué susto nos ha dado al salir a mí y a Donald!—comentó ella.
—¡Cuac, cuac! —exclamé, muy enojado, batiendo mis alas.
—Conque Donald… —murmuró Walt. Buscó un banco en un parque cercano y empezó a dibujar un nuevo personaje para el estudio.

Jorge Ordóñez

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