Lo único que sé hacer

La primera cita. Los miedos al rechazo, lo que tiene que adivinarse para
predecir su interés. Buscando la respuesta en sus gestos, en sus
movimientos corporales, en su inflexiones de voz, en lo que no se dice.

Sus ojos en el ramo del tipo en bicicleta fue lo que hizo renacer mi
esperanza. Ese instante en que su mirada se iluminó.

A pesar de sus esfuerzos por disimular, lo noté. ¿Como no notarlo si un
tipo como yo solamente sabe regalar libros y flores? Y esto no a todas
atrae. Ella es la elegida.

A ella le gustan las flores.

J. Felipe Rodríguez

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