Pasiones sumergidas

No importaba lo que hubiese en el fondo de ese río urbanita; ella estaba empapada de recuerdos turbios. Y aunque las vidas de aquella instantánea se angustiaban verdaderamente revueltas, ni su prometido, ni la mujer de su amante ni el único rostro envidioso que conocía el auténtico sentido de esta historia eran capaces de intuir el trágico final. Daba igual zambullirse en aguas claras o en un sórdido lodazal, pues sólo Beatriz se sabía cómplice de su destino: tras tirarse de cabeza en aquel sumidero de corazones rotos, nunca daría la brazada definitiva con la que todos salieran a flote.

@eldragonnaranja

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