El agua mágica

-Así que esta es el agua mágica ¿no?
-Eso dicen ellos, no parece muy mágica, parece normal, tiene la misma pinta que la que bebemos en casa.
-Déjame mirar –agitó el bote con cuidado, no parecía que tuviese espuma ni nada raro- tienes razón, no parece mágica.
-No pasará nada por probar.
-Para probarla tenéis que pagar dos dólares -dijo el niño mayor con cara de mafioso.
-¿Dos dólares? Es muy caro
-Los vale -estas palabras convencieron a las niñas que bebieron un trago de agua.

El asombro del profesor Smith de matemáticas no tenía fin, otro niño con sobresaliente.

Rocío

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