Del mercado municipal

De puntitas, para que no se gasten. Estos deben durar más que los que me compró madre.

Me los trajo de allá, del otro lado. Tal vez por eso no rechinan cuando camino. Porque los gringos fabrican cosas de calidad, no como las chanclas de mi abuela, ruidosas porque las compra en el mercado municipal.

O quizás ayudó que solamente pisé los cuadros blancos. Mejor no me arriesgo a pisar los cuadros negros. No vaya a ser que los eche a perder.

Cinco años que no lo veo. Hoy me visita. Iremos al cine. Se llama Miguel. Es mi padre.

Tierras del rincón

Textos enviados por lectores.

Deja un comentario