Con valenciana

Aquí estamos de nuevo, como todos los días. Los mismos personajes que escogen silencios como cuevas para resguardarse. Ella, puedo verlo, desea digan algo, que hablen y suelten eso que los gestos dicen pero los prejuicios callan. Ayer una flor, ahora el recipiente de vidrio. Los trae para animar, quiere escucharlos.

Tener capacidad de crear ondas sonoras que expresan sentimientos y no usarla. En verdad no entiendo. Esos diques al habla me resultan inexplicables, condenables.  Yo no tengo ese don, no se me otorgó esa gracia. Así como tampoco puedo usar pantalones con valenciana.

Yo soy inerme. Una simple roca.

J. Felipe Rodríguez

También de Felipe: “Lo único que sé hacer”

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