Calcetines

Los gemelos Mancini (Antonino y Giuliano) dedicaban sus horas libres al noble arte de emparejar calcetines. Provistos de cubos, sogas y poleas, visitaban los viejos edificios de Calabria y ayudaban a sus octogenarios inquilinos a encontrar la pareja díscola, así en la cuerda como en el cubo, reuniendo ambos miembros y reintegrándolos a sus propietarios con el consiguiente regocijo de aquellos. Descubrieron que los calcetines guardan el movimiento de los pies de sus dueños y lo ejecutan a su antojo cuando se ven libres; esa y no otra es la razón por la que nunca aparecen juntos en la colada.

Sol

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