Deja de llorar

– ¡Deja de llorar, Emilia! Aunque no te guste, dijo la abuela que tiene que ser a diario. Antes de que llegue el calor. – El sábado no podré ayudarte, Ana. Tengo que levantarme temprano, es día de ir al mercado. – Pues falta mucho, apenas hoy es lunes. Ojalá Dios quiera se alivie, si no vamos a tener que llevarla con el sobador. Y dice la abuela que duele mucho cuando él te cura el empacho. – ¡Y tú, ya no llores!. Es por tu bien que lo hacemos. Mejor deja de comer tus mocos, para que no te vuelvas a enfermar.

Tierras del rincón

Textos enviados por lectores.