El zoo inmóvil

En Ballycasheen Road vive un hombre que tiene un hipopótamo pigmeo.

En el 11 de la calle Valentia hay dos orangutanes alojados temporalmente con un contable judío.

St. Michelle acoge al último dodó. Nunca sale porque vive con una antigua diva que solo sabe languidecer.

Deberíamos cobrar entrada por venir a nuestro barrio. No se lo hemos contado a nadie, nadie nos creería. Por la noche fuimos todos al circo; al día siguiente la carpa había desaparecido, estaban solos los animales, desvalidos, en el descampado. Qué íbamos a hacer.

No sé para qué lo cuento, seguro que no me creen.

No habrá una sola cosa que no sea una nube.
Todo debe de ser cosa de viento y mentira.