Constelaciones

La Brigada Envenenadora entró en acción el primero de abril de 1956, pero en junio de ese año tuvo que ser desmantelada. Los pájaros de ciudad habían desarrollado la inteligencia maligna propia de todos los seres vivos que se ven obligados a convivir con el hombre: eran inmunes a todos nuestros trucos. Solo la agente Rosario continuó en activo. Las aves, quizá más por lástima que por compasión, fingen que toman el pan envenenado y mueren entre estertores en el centro de la plaza. Sospechamos que ella conoce el trampantojo, pero que ya no tiene más entretenimiento que ese teatrillo.