Umbrales

No le gustan los umbrales. Son el reflejo de esa obsesión por cortarlo todo en raciones y etiquetar. Sabe ya que no se puede hacer del espacio un continuo y que tiene que haber puertas, límites, división, pero ¿por qué empeñarse en señalar en el tiempo tantos momentos concretos? Encuentra armonía en la fusión progresiva del entonces con el ahora, y por eso observa, desde un umbral físico que tuvo que asumir como necesario, a todos aquellos que señalan el momento preciso en el que se enamoraron o maduraron o supieron qué querían ser de mayores.

Y no consigue entenderlos.

Vigués en el popolo di Pekino. Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo. Estos son mis relatos. Son como son. A nadie los pedí prestados.