Juegos de la edad temprana

No me canso de pasar a través de ti, de tu caricia a trompicones, del cricricrí.
La forma en que te abres paso sobre mi cabeza, mis hombros… ¡Uy, que me caigo!
Mi corona, mi manto, mi cola…

Qué ganas de tirar de ti. Pero no puedo, no debo… Solo me enrollaré un poquito
contigo. Así, como una túnica. ¿Ves cómo no pasa nada? No te he roto ni un
canutillo.

Dice el abuelo que estás para que no entren las moscas. Pero yo sé la verdad:
existes para que yo te atraviese.

Espera, luego seguimos. Que viene mi abuela.

Noble (baturra) y rebelde. Escritora, dicen. Yo soy esa: