Cul-de-sac

Los setos de Hatfield House ya están acostumbrados al jolgorio.

 

«La conga de Hertfordshire

va y viene caminando.

La…»

 

—No tan rápido… Hemos perdido al teniente Brown.

—¿Y Davies?

La conga se desenlaza.

Al mirarse, no tardan en completar mentalmente el recuento: falta la enfermera Evans.

Y el general.

 

Un silencio ominoso se extiende por los setos.

—¡Sigan cantando! —se oye el grito del general.

Por un segundo, la tropa se mira entre sí antes de acatar la orden («La conga…»). Es el tiempo justo para oír el sollozo de la enfermera Evans.

A eso los setos no se acostumbran.

Noble (baturra) y rebelde. Escritora, dicen. Yo soy esa: