Todo vale

Cada vez es más difícil que el juego tenga un poco de emoción. Eso nos pasa porque siempre somos las mismas participantes y todas nos sabemos los trucos de las otras, las vemos venir antes de que empiecen. Pero tampoco era cuestión de haberla liado así para nada. Un juego solo es un juego cuando alguien gana. O alguien pierde, como en el nuestro.

– Mirad cómo se agita la abuela –dijo Aurorita para provocarnos.

Falló. No levantamos ni una ceja. Pero me lo puso en bandeja.

– Parece una bengala –dije.

Y a Maru se le escapó la risa.

– ¡Has perdido!

Pasaba por aquí.