La sesión

—El sueño se repite cada noche: estoy sobre un caballito de madera, en la playa. Un fotógrafo intenta tomar una instantánea y mi madre se debate entre hacerme reír o cogerme, porque le da miedo que me caiga. El fotógrafo dispara su cámara y el caballo de madera se convierte en uno de carne y hueso. Cabalgo sobre él, blandiendo una espada y rebanando las cabezas de los que están en aquella playa, empezando por mi madre.

El médico escribe en su cuaderno: «El sujeto sigue escondiéndose en la fantasía para no afrontar lo que hizo. Continuamos con las sesiones».