Correr

Érase una vez un caballito de mar que quería tener patas para poder correr por la arena. Tan fuerte era su deseo, que desoyendo los consejos de familiares y amigos, decidió pedir ayuda a la bruja de las profundidades. Ésta, a cambio de transformarle en caballo terrestre, solo le pidió el alma, al caballito le pareció un trato justo, para qué quería él el alma. Después de 4 raudas carreras por la playa, el caballito empezó a sentirse cada vez más pesado hasta que no se pudo ni mover. Quizás el alma sí que sirviera para algo después de todo.