No se ha parado ni un momento

Pensó que pesaría más.
Cuando aquellas manos pequeñas la alzaron del suelo, estaba convencida de que ofrecería más resistencia;  pero, por un instante, se sintió flotar, hasta que volvió a notar la tenaza de la gravedad en las muñecas y los tobillos.

 

El primer impulso fue suave

 

Poco a poco aumentó la velocidad. Empezó a sentir cómo se le descolocaba la ropa, y una opresión en la boca del estómago. Como una pesada neblina en la cabeza.
Y quiso que todo parara.

 

Se plantó.

 

Y, con un sonoro “clac”, fue el mundo el que empezó a girar a su alrededor.

 

Archaeology, music, and little else. Sindicalista de la memòria. Non cre qu’a la mort negus plus en port, aver ni arnei, mas los faitz que fei.