La vuelta al mundo

Hice un listado con las cosas que giran alrededor de mí: el sol, la luna, los planetas, mis amigas de la calle que tenían prohibido entrar a casa; y otro de las cosas alrededor de las que giro yo: papá, mamá, el fantasma del abuelo, las clases de repaso, el mundo. No podía ser.

Me agarré fuerte, apreté los párpados y la boca, y noté la morosa circulación de la sangre en las sienes. Un leve rumor de engranaje me recorrió la columna vertebral: el mundo empezó a girar alrededor de mí, virando por fin y para siempre las constelaciones.

 

No habrá una sola cosa que no sea una nube.
Todo debe de ser cosa de viento y mentira.