A veces jugábamos…

A veces jugábamos a eso, era muy tonto pero nos divertía mucho: entre dos cogíamos a una por tobillos y manos y la balanceábamos hasta quedar agotadas. Un día la pequeña Sarah Mary Wilson nos pidió que le ayudáramos, quería batir el récord. Nos pareció una idea extravagante pero, al tiempo, pensamos ¿por qué no? Cogimos a Sarah y empezamos a balancearla con firmeza, con tenacidad. Cuando estábamos a punto de superar el récord fue cuando se le escapó el pedo y nos dio tanta risa que no pudimos seguir.
La foto la hizo el hombre aquel unos segundos antes.

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