A la de cuatro

El cuarto lanzamiento fue el bueno. En el primero faltó técnica: lo intentamos a las bravas y apenas me elevé unos centenares de metros. El segundo iba bien, pero falló la puntería y me di contra un edificio. El siguiente fue un desastre. Salí dando vueltas y caí mal. Y mira que les dije “a la de tres” y no “a la de tres, ya”.

Pero el cuarto intento resultó estupendo. “Tías, estoy en el espacio”. El mensaje no llegó porque ya no tenía cobertura. Pero estaba contenta. Era la octava niña de mi cole en órbita. No estaba mal.

No sé a qué piso voy.