Nueva normalidad

El último día de escuela la maestra explicó que el curso que viene todo habría cambiado para siempre. No más gramática, geometría o educación física como las conocíamos.

Ahora sostenía un portal ante las dos últimas terrícolas de nuestra clase. La mente colmena de los demás se estremecía de placer recordando lo que habíamos sentido al asomarnos nosotros, la sensación de los nuevos apéndices tentaculares saliendo de la espalda, el inminente fin de la dictadura adulta.

Algo iba mal. Sólo la conciencia de una de las dos niñas estaba con nosotros. La otra seguía totalmente humana viendo aterrada nuestro plan.