Narciso

– Cada vez que miro un espejo recuerdo a mi primo Narciso.
– ¿El guapo? ¿El que se ahogo porque se quedó tonto viendo su imagen?
– Esa es la historia que cuenta mi familia. En realidad, Narciso era feo como un demonio
– Pero él se pensó hermoso, y por eso se ahogó ¿verdad?
– Así lo cuenta mi abuela; pero estoy convencida de que Narciso huyó muy lejos al contemplar el reflejo de su rostro; y sigue vivo, pero no quiere que nadie lo vea.
– ¿Y la flor?
– La flor estaba ahí antes de que Narciso llegase, y quizá intensificó, por contraste, su sensación de fealdad.