Espejismos

—Si tú te atreves, yo me atrevo— me susurró María frente al espejo.

La señorita Julia lo sujetaba con fuerza mientras los demás nos miraban expectantes, alguno con sonrisa burlona. No debería haber jurado firmemente que aquel espejo era una puerta al futuro y que iba a demostrarlo. Ya no había marcha atrás, agarré a mi amiga de la mano y corrimos hacia el espejo. Después de un pequeño impacto abrí los ojos muy despacio y miré a mi alrededor, sin duda estábamos en el futuro, la gente vestía raro y llevaban un pequeño rectángulo de tela tapándoles la boca.