El espejo Killian

El espejo Killian se prohibió en 1962. Cerca de mil quinientos espejos fueron destruidos en los internados de toda España. Los colegios de huérfanos lo utilizaban para paliar la tremenda escasez de proteínas y de cariño que sufrían sus alumnos. Era eficaz, pero también desconcertaba a los alumnos cada vez que eran obligados a mirarse en el Killian, lo que ocurría invariablemente después de salir del refectorio o de reunirse con su director espiritual. Lo inventó un sacerdote jesuita que sabía de óptica y prestidigitación, y que ahora vive en Brasil. El espejo Killian ponía sonrisas donde no las había.