Adiós, tierra

Dejar de pisar el suelo. Dejar de moverme en el aire. Dejar de usar tan solo las piernas para desplazarme. Aprender a respirar al compás de las brazadas. Aprender a usar el sol y las estrellas para orientarme. Acostumbrar los ojos a las tonalidades de azul. Acostumbrar los oídos al ruido del agua.

Saltar. Saltar. No mirar atrás. Que no me llamen, que no voy a volver. Ya no les veo. Ya no les oigo. Ya no estoy. Ya soy parte de algo más grande. Ya me acoge, me acuna, me lleva. Ya no soy de vuestro mundo.

Hola, Mar.

Yo sólo soy un lobo con una piedra…