Al habla Casandra

Les dije que todo teme al tiempo, ¿alguien quiso escucharme? Se lo dije a Ájax mientras me raptaba, se lo dije con una sonrisa en los labios mientras le dejaba que me violara, «Te hundirás en tu barco, Ájax, no merece la pena ganar esta guerra». No basta con meterlo en una clepsidra, en una maquinaria de ruedas dentadas o una pequeña porción de desierto en un cristal.

Les dije que todo teme al tiempo, incluso el tiempo se teme a sí mismo. Pero, como siempre, no me hicieron caso: aquí sigo midiendo el poco tiempo cobarde que me queda.

No habrá una sola cosa que no sea una nube.
Todo debe de ser cosa de viento y mentira.