Extravío horizontal

Pensad en el ciprés de Silos, enhiesto surtidor de sombra y sueño, al que Gerardo Diego dedicó sus versos más humanos. Aquel árbol, que acongojaba al mismo cielo, suscitaba deseos de ascensión.

Pensad ahora en toda esa gente que camina con la cabeza erguida al nivel que imponen los protocolos sociales. Y recordad que cabeza elevada no implica alzamiento de la mirada más allá del ombligo y lo que lo circunda a su nivel. Pensad también en aquellos que caminan con la cabeza gacha, mirando al suelo, y decidme en qué momento cambiamos los delirios verticales por este extravío horizontal.

Vigués en el popolo di Pekino. Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo. Estos son mis relatos. Son como son. A nadie los pedí prestados.