Subo al balcón

Subo al balcón con el mazo de cartas y espero a que alguien cruce el paso de cebra de la alameda. Entonces los observo con los binoculares poniendo gran cuidado en memorizar sus rasgos, su manera de caminar, si parecen alegres o fruncen el ceño… Es importante fijarse bien porque sólo tengo una oportunidad.

Luego regreso a toda prisa a mi sitio, barajo el mazo y extiendo delicadamente las cartas en hileras sobre la mesa. Lo anoto todo en la libreta: sería una pena que me los volviese a encontrar y no pudiera explicarles lo que les depara el futuro.