Porvenir

No paraban de salirme grandes peligros en las cartas: uno lejos a la vez que cerca; otro de alguien cercano en quien confiaba. Estaba a punto de conocer el amor y también enormes obstáculos para el final feliz, una tremenda competitividad con alguien insospechado, una muerte violenta, un duelo, una indigestión, un encuentro con la justicia, un enorme caldero de bruja lleno de bechamel (qué baraja más rara, la verdad). Desde fuera parecían las típicas picas y corazones sin tréboles ni rombos, la tirada también era extrañísima. Encima creo que el árbol que da sombra a mi espalda es nuevo.

 

Ondina norteña y bruja de Lancre. Me gusta el terror, quiero un faro y vine a tuiter a hacer observación participante. Al final siempre sobrevivo.