Croquetas

Teníamos visita, así que los próximos días habría croquetas. No me apetecía mucho. Todavía quedaban de las de mi madre quien poco antes me había dicho que no me asustara pero que la abuela se estaba volviendo loca. La casa estaba cada vez más vacía y silenciosa y yo ya no tenía con quién jugar por lo que hacía solitarios con las cartas, miraba por los binoculares y fingía sacar fotos con una vieja cámara. Por lo menos las croquetas de mis hermanas sabían bastante mejor que las de mis padres, las de los vecinos o las de mi abuelo.