Quizás

Quizás si la madre de Frank le hubiese leído cuentos infantiles, en vez de la enciclopedia británica, antes de irse a la cama, no hubiese sucedido lo que sucedió. O quizás si el padre de Ane le hubiese permitido tener el carnet de la biblioteca, para que pudiera leer algo más que el periódico local, no hubiese sucedido lo que sucedió. Quizás así hubiesen invitado a esa tía lejana y rara a la boda. Quizás así no tendrían que subir al avión rumbo a Venecia con dos estúpidos cerdos, en lugar de con sus dos preciosos y adorables hijos pequeños.