Qué será, será…

Como una moneda al aire.

Con la misma inocencia, la misma inconsciencia de la responsabilidad que pesa sobre sus movimientos, así echa a andar el pequeño. Se detiene en seco, como el golpe de la mano al cubrir el dorso de la contraria antes de mostrar qué cara de la moneda ha salido.

Unos segundos más y sabremos el futuro de nuestro proyecto, nuestro juego.

Cara. Si le asusta el tramo de oscuridad y se da media vuelta, lo dejamos.

Cruz. Si camina hacia adelante, si avanza hacia ese punto de luz detrás de la curva, seguimos.

Levanta un pie…