Pasos

Las despedidas son dolorosas, ya lo sé, pero no hagamos un drama de esto. Entiéndeme: tengo que ir a ver qué hay allí, más allá, adonde nunca me has dejado llegar.

Tengo que explorar, poner un pie delante del otro y caminar.

Te daré la espalda, sí, claro, porque no quiero tropezar por no estar mirando hacia delante, pero no estés triste: ya sabes que me giraré para comprobar que sigues ahí, atento a mis pasos, y para que tú sepas que, aunque me aleje, porque crecer tiene estas cosas, te sigo teniendo en cuenta y sintiendo cerca.

Hasta siempre.